El objetivo de la nueva norma
es dotar a la UE de una legislación común aplicable a la comercialización
y el registro de los medicamentos de terapia avanzada para superar la fragmentación
del actual marco juridico.
La discusión y el previsible acuerdo se alcanzará
en el Consejo de Sanidad, en el que participará la ministra Elena Salgado,
acompanada por la consejera de Sanidad de la Region de Murcia, Teresa Herranz,
en representación de todas las comunidades autonomas.
En España los hospitales fabrican este tipo de medicamentos
y luego los distribuyen por la red de centros sanitarios que dependen de ellos.
Por ejemplo, existe un hospital que elabora piel para todos los quemados del
país.
La norma europea establece que, si quieren seguir funcionando
así, los hospitales espanoles tendrán que solicitar el registro
de los fármacos de terapia avanzada que elaboren a la Agencia Europea
de Medicamentos. En caso contrario, deberán dejar de producirlos.
El ministerio de Sanidad considera que este procedimiento
de registro prima a la industria farmaceutica, especialmente a la alemana
que elabora el 50% de todos los medicamentos de este tipo de la UE, y por
el contrario penaliza a los hospitales, que carecen de una infraestructura
y experiencia suficiente para poder realizar los trámites administrativos
de esta solicitud.
España argumenta que no esta justificado solicitar
una autorización europea para un producto que es de consumo puramente
nacional y no circula por otros Estados miembros.
En un principio otros paises como Reino Unido, Italia o
Polonia apoyaban las reivindicaciones espanolas, ahora estos Estados miembros
respaldan el compromiso final presentado por la Presidencia alemana.
En este sentido, la delegación española puede,
bien votar en contra del reglamento, lo que no impediría su aprobación
por mayoría cualificada, o, por el contrario, incluir una declaración
en la que, de manera unilateral, declare que queda fuera del ámbito
de aplicación de la norma la elaboración de medicamentos de
terapias avanzadas por hospitales del Sistema Nacional de Salud español
para su uso interno.
Esta declaración no tendría ningún
valor jurídico y España podría acabar siendo denunciada
ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo por las farmaceúticas alemanas
por incumplir la legislación comunitaria, según reconocieron
las fuentes.